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Ponerse en clave erótica es esencial para disfrutar del placer sexual. La clave erótica es un estado de predisposición a una experiencia sexual que se caracteriza por:

  • Bienestar físico y emocional.
  • Relajación y disposición al juego.

Se trata sencillamente de meter la erótica en nuestra cabeza y dejar de lado pensamientos que no tienen nada que ver con el hecho de disfrutar del placer sexual.

Activar la clave erótica aumenta el deseo y genera vínculos afectivos con la pareja sexual. Prepara para el juego, para disfrutar de la sexualidad y favorece una respuesta sexual adecuada. Puede conseguirse mediante:

  • Un ambiente erótico.
  • Los pensamientos y fantasías de contenido erótico, sensual o afectivo.
  • La estimulación de las zonas erógenas.

Para meterse en clave erótica se tiene que querer entrar y nunca es una obligación. Nadie tiene la obligación de esforzarse por mantener una relación sexual no deseada.

La clave erótica es un recurso, pero nunca puede considerarse como una receta mágica que garantiza una respuesta automática de deseo sexual

Si lo que se desea es sacar el máximo partido del propio potencial erógeno y de la pareja sexual, hay que hacer todo lo posible por conocernos –saber lo que nos gusta y no– y para saber, también, lo que gusta y no a nuestra pareja sexual. Se trata de escuchar nuestro cuerpo y de observar y comunicarnos con nuestra pareja, de querer dar y recibir placer.

Si lo que se quiere es sacar el máximo partido del propio potencial erógeno hay que saber lo que nos gusta y lo que no y dejarse llevar por las sensaciones de placer, sin prisas. Cuando la relación sexual es compartida, también es preciso saber lo que gusta y lo que no a nuestra pareja sexual. Se trata de escuchar a nuestro cuerpo y observar la respuesta del cuerpo de nuestra pareja, de querer dar y recibir placer.

En el juego erótico, para obtener y dar el máximo placer, se precisa una actitud personal asertiva, abierta, relajada, dispuesta al juego. Ello quiere decir que se trata de jugar y disfrutar y que tan importante es dar placer como recibirlo, respetar como respetarse.

En el contexto del juego erótico, la habilidad para estimular es muy importante y puede aprenderse. Generalmente lo que suele gustar es el acercamiento progresivo que despierta el deseo, provoca la excitación y prepara para un juego más intenso.

La estimulación de cualquier parte del cuerpo con intención de erotizar, si se hace de golpe, puede provocar respuestas de sobreexcitación o rechazo

Zonas como el glande, la vagina, el clítoris, los pezones y el ano, si son estimulados sin ningún preámbulo o de manera brusca, difícilmente producirán placer.

No somos máquinas y nuestras zonas erógenas tampoco son interruptores

Descubrir nuestras zonas erógenas y las de nuestra pareja y aprender la mejor manera de estimularlas nos reportará mucha satisfacción. Hay que observar la respuesta del cuerpo; nos lo dirá todo: con los gestos, los sonidos, la relajación, la excitación, la satisfacción…

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