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Éstos son los cambios de los hombres a partir de los 40

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Cambios de los hombres a partir de los 40 Imagen

A la par que se enfrenta a los primeros cambios corporales, el hombre atraviesa un periodo de pensamientos trascendentales

Entradas considerables o calvicie más que visible, sienes plateadas, algunas arrugas marcadas, barriga, menos energía, cambios en el apetito sexual… La madurez está llamada al cambio, pero también a la continuidad.

La temida ‘crisis de los 40’

«De los 40 para arriba, no te mojes la barriga», advertía un dicho popular potenciando la creencia de que en esa década empezaba el declive. En la actualidad, por lo menos la crisis fisiológica en el varón se posterga a los 50años. Eso sí, la psicológica hace acto de presencia en torno a los 40. «Es una edad propicia para hacer balance. Ha pasado la mitad de la vida y es un momento en el que se evalúa ‘qué he vivido’ y ‘qué me queda por vivir’. También es una época fantástica para los divorcios», afirma Esteban Cañamares, psicólogo clínico y sexólogo.

A la par que se enfrenta a los primeros cambios corporales, el hombre atraviesa un periodo de pensamientos trascendentales sobre sus retos personales, laborales, afectivos, económicos, etc. Según Cañamares, «el malestar y la incomodidad con las cosas más simples, que antes le resultaban válidas, y el replanteamiento continuo de todo lo que le rodea son algunas de las manifestaciones de esta crisis». De cada hombre dependerá que sea una época de transición, crecimiento o dilema. «No hay que mirar a otro lado. La solución pasa por darse tiempo para meditar y reflexionar. Después echar alguna lagrimilla, si es necesario, para al final aceptar la realidad. Al pasar página se empieza a escribir otra con ilusiones y proyectos que todavía se pueden lograr», aconseja.
También entre los 40 y los 50 años se toma conciencia de la muerte. «Los padres empiezan a fallecer. Cuando sucede, es un verdadero tormento psicológico», continúa. Y a los 50 se suma el cambio de vínculo con los hijos, con el abandono del hogar, impacto por lo general mayor para las mujeres.

Andropausia

Unido a esta crisis existencial, a partir de los 45 años, los hombres también presentan cambios hormonales. «El síndrome de déficit de testosterona, conocido también como andropausia, se caracteriza por una caída gradual en los niveles de dicha hormona. Este descenso puede afectar de forma física -disminución del tono muscular y de la fuerza, fatiga, insomnio, riesgo de osteoporosis, aumento de la grasa corporal, etc- o psicológicamente -cambios en el estado de ánimo, pérdida de impulso sexual, disfunción eréctil…-. Además, existe más riesgo de padecer depresión», dice el doctor Víctor Díez Nicolás, urólogo en el Hospital Universitario Quirón Salud de Madrid.

El aumento del tamaño prostático, que provoca la compresión progresiva de la uretra dificultando la micción, es otra de las patologías más frecuentes en la mediana edad, «años en los que se produce el cambio importante», asegura.
Pero, sin duda, una de las cuestiones que más les preocupa a medida que cumplen años es la disfunción eréctil. Varias causas (psicológicas, neurológicas, medicamentos, hormonas…) pueden producir este efecto tan indeseable para los hombres aunque «la más habitual, a partir de los 50 años, es la de origen vascular sobre todo en varones con factor de riesgo (obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo…). Conviene vigilar a estos pacientes puesto que esa disfunción podría ser un indicio de una enfermedad cardiovascular oculta», dice Díez.

Según el doctor Héctor Galván, director del Instituto Madrid de Psicología, «en el plano sexual, debido a la bajada de testosterona se reduce el deseo aunque no desaparece. Tan sólo disminuye la intensidad y la frecuencia con la que se quiere tener relaciones sexuales». Mientras que a partir de los 50, el problema más habitual «es mantener una erección», a la vez que «son menos intensas», dice Galván. Afortunadamente, hoy se puede recurrir a medicaciones muy eficaces -como la viagra- para combatir la disfunción o acudir a «terapia sexual para ganar confianza y evitar el miedo a perder la erección», tranquiliza.

Cambios físicos

Otros sucesos biológicos evidentes como la pérdida de pelo o las canas -por todo el cuerpo- caracterizan también la edad madura. Sin embargo, en cuanto a la piel, los varones están de suerte ya que «parece que envejecen más tarde que las mujeres, porque su piel es más gruesa y más grasa», manifiesta la doctora Cristina Serrano, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Aunque los síntomas de envejecimiento también les llegan: «Piel más seca y fina, arrugas, pérdida de elasticidad y la aparición de manchas», prosigue.

Pero esto no es más que la superficie. «A nivel musculo-esquelético se aprecia un deterioro leve en la masa muscular y menor tolerancia al ejercicio, sobre todo si hay inactividad», señala Juan José López, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). También «a partir de los 40, incluso un poco antes, el cambio sustancial se produce en las articulaciones con las alteraciones de cartílago cuya consecuencia a la larga es la artrosis», detalla el doctor Marco Moreno Zazo, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Quirón Salud de Madrid, que aconseja practicar deporte «para tener una musculatura fuerte y evitar que progrese la artrosis», enfermedad que puede verse agravada por «la tendencia al aumento de peso según avanza la edad, debido a la disminución del consumo de energía basal por parte del cuerpo y el aumento de los hábitos sendentarios», añade López.

Es cierto que las primeras variaciones físicas y fisiológicas comienzan a ser visibles a partir de los 40, pero la mediana edad en los hombres trae también «una óptima etapa en cuanto a rendimiento intelectual, acumulación de experiencia, sabiduría y paciencia», expone Cañamares.

Además, optar por la prevención como compañera durante estos años, practicando actividad física y siguiendo una dieta saludable, según López, será la mejor opción para evitar o, al menos, suavizar los achaques de la siguiente etapa de la vida.

LUISA VALERIO
@MLUISAVALERIO